Mesera trató con toda amabilidad a un vagabundo. Cuando se enteró quién era se soltó en llanto

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La bondad es una cualidad que poco a poco han ido perdiendo las personas. Vivimos tan preocupados por nosotros mismos, que a veces olvidamos que hay otros en el mundo cuyas historias de vida no han sido tan buenas como la nuestra. Es el caso de una mesera que por el valor de su corazón, cambió su vida con una sola acción.

María es una mesera en Texas, Estados Unidos, cuya vida se transformó cuando un viejo vagabundo entró al restaurante donde ella trabajaba. El hombre olía mal y apenas podía caminar ayudado por un viejo bastón. Se sentó a una mesa justo en medio del lugar. Cuando María se acercó para tomar su orden, las cosas cambiaron rápidamente.

Lo atendió como a cualquier cliente, a pesar de que otros comensales comenzaron a quejarse por la apariencia y el olor del vagabundo, ya que, después de todo, ¿cómo iba a pagar por una comida? No tenía nada que hacer ahí.

Esto no importó a María, quien tomó la orden con una sonrisa. La cara del viejo cambió completamente al ver la manera en que lo atendía. Por primera vez en mucho tiempo alguien lo trataba como ser humano y no como un estorbo, alguien le hablaba con dignidad.

“Mi nombre es María; si necesita algo estaré aquí para atenderlo”, dijo al viejo mientras le daba la carta. Las otras meseras la miraban raro e incluso le reclamaron por eso, y pidieron que lo sacara, pero ella lo defendió.

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