Estrellas que se llevaban a matar fuera del rodaje

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Rachel McAdams y Ryan Gosling
Viendo a Rachel McAdams y a Ryan Gosling en El Diario de Noa, cualquiera diría que durante el rodaje, lo actores no se soportaban. Hasta que terminó la grabación y de odiarse pasaron a quererse, formando una de las parejas de moda en el Hollywood de la época.
No obstante, esto no ha ocurrido siempre, y muchas son las estrellas que, a diferencia de lo que ocurría en sus películas, en la vida real no podían ni verse. Y siguen sin hacerlo.
Del amor al odio hay un paso
Ese es el caso, por ejemplo, de Johnny Depp y Angelina Jolie, protagonistas de The Tourist (2010). Ambos comenzaron rodando las primeras escenas de la película con mucha química (tanto que corrió el rumor de que entre ellos pudiera haber algo más, con el consiguiente ataque de celos de sus respectivas parejas: Vanessa Paradis y Brad Pitt). Pero, nada más lejos de la realidad. Según se sucedía la grabación del filme, la simpatía entre ellos fue decayendo de manera estrepitosa. De hecho, el actor de Piratas del Caribe llegó a decir de Angelina que era una mujer nerviosa y egocéntrica. Por su parte, ella se la devolvió asegurando que su compañero prefería la fiesta al trabajo, y que no se tomaba en serio el rodaje.
Julia Roberts también se quedó a gusto una vez terminó de rodar Me gustan los líos (1994) con Nick Nolte. La pretty woman del cine contó que su compañero de reparto era muy simpático, pero también un poco (bastante) desagradable. El actor aseguró que Julia nunca había sido amable con él.
Otro ejemplo es el de Tommy Lee Jones y Jim Carrey. Y es que es de sobra conocido que los dos actores no se tragaban en Batman Forever (1995). Parece ser que este odio irracional venía del año anterior, en el que ambos actores se enfrentaron en taquilla. Dos Tontos muy Tontos (1994), protagonizada por Carrey, consiguió recaudar 247 millones de dólares, mientras que Cobb (1994) de Lee Jones sólo recibió un millón. Con esa diferencia, como para no cogerle algo de tirria al bueno de Jim.
Un no parar de desencuentros
Pero la cosa no acaba aquí ni mucho menos: George Takei y William Shatner trabajaron juntos en la saga Star Trek y no puede decirse que fueran el mejor compañero de reparto que podrían haber tenido el uno y otro: nunca se entendieron entre ellos.
Harrison Ford y Josh Hartnett, por su parte, no se dirigieron la palabra en el set de rodaje de la cinta de acción Hollywood: Departamento de Homicidios (2003).
Finalmente, se comenta que, en Annapolis (2006), James Franco y Tyrese Gibson, llevaron sus personajes hasta tal extremo que los combates de boxeo de la película terminaron siendo reales.
Porque en todos sitios cuecen habas y Hollywood, donde todo parece de color de rosa, no es una excepción en este sentido. Las enemistades y las discusiones también están a la orden del día en la meca del cine. ¡Quién lo diría!
Johnny Depp y Angelina Jolie
Viendo a Rachel McAdams y a Ryan Gosling en El Diario de Noa, cualquiera diría que durante el rodaje, lo actores no se soportaban. Hasta que terminó la grabación y de odiarse pasaron a quererse, formando una de las parejas de moda en el Hollywood de la época.
No obstante, esto no ha ocurrido siempre, y muchas son las estrellas que, a diferencia de lo que ocurría en sus películas, en la vida real no podían ni verse. Y siguen sin hacerlo.
Del amor al odio hay un paso
Ese es el caso, por ejemplo, de Johnny Depp y Angelina Jolie, protagonistas de The Tourist (2010). Ambos comenzaron rodando las primeras escenas de la película con mucha química (tanto que corrió el rumor de que entre ellos pudiera haber algo más, con el consiguiente ataque de celos de sus respectivas parejas: Vanessa Paradis y Brad Pitt). Pero, nada más lejos de la realidad. Según se sucedía la grabación del filme, la simpatía entre ellos fue decayendo de manera estrepitosa. De hecho, el actor de Piratas del Caribe llegó a decir de Angelina que era una mujer nerviosa y egocéntrica. Por su parte, ella se la devolvió asegurando que su compañero prefería la fiesta al trabajo, y que no se tomaba en serio el rodaje.
Julia Roberts también se quedó a gusto una vez terminó de rodar Me gustan los líos (1994) con Nick Nolte. La pretty woman del cine contó que su compañero de reparto era muy simpático, pero también un poco (bastante) desagradable. El actor aseguró que Julia nunca había sido amable con él.
Otro ejemplo es el de Tommy Lee Jones y Jim Carrey. Y es que es de sobra conocido que los dos actores no se tragaban en Batman Forever (1995). Parece ser que este odio irracional venía del año anterior, en el que ambos actores se enfrentaron en taquilla. Dos Tontos muy Tontos (1994), protagonizada por Carrey, consiguió recaudar 247 millones de dólares, mientras que Cobb (1994) de Lee Jones sólo recibió un millón. Con esa diferencia, como para no cogerle algo de tirria al bueno de Jim.
Un no parar de desencuentros
Pero la cosa no acaba aquí ni mucho menos: George Takei y William Shatner trabajaron juntos en la saga Star Trek y no puede decirse que fueran el mejor compañero de reparto que podrían haber tenido el uno y otro: nunca se entendieron entre ellos.
Harrison Ford y Josh Hartnett, por su parte, no se dirigieron la palabra en el set de rodaje de la cinta de acción Hollywood: Departamento de Homicidios (2003).
Finalmente, se comenta que, en Annapolis (2006), James Franco y Tyrese Gibson, llevaron sus personajes hasta tal extremo que los combates de boxeo de la película terminaron siendo reales.
Porque en todos sitios cuecen habas y Hollywood, donde todo parece de color de rosa, no es una excepción en este sentido. Las enemistades y las discusiones también están a la orden del día en la meca del cine. ¡Quién lo diría!
Julia Roberts y Nick Nolte
Viendo a Rachel McAdams y a Ryan Gosling en El Diario de Noa, cualquiera diría que durante el rodaje, lo actores no se soportaban. Hasta que terminó la grabación y de odiarse pasaron a quererse, formando una de las parejas de moda en el Hollywood de la época.
No obstante, esto no ha ocurrido siempre, y muchas son las estrellas que, a diferencia de lo que ocurría en sus películas, en la vida real no podían ni verse. Y siguen sin hacerlo.
Del amor al odio hay un paso
Ese es el caso, por ejemplo, de Johnny Depp y Angelina Jolie, protagonistas de The Tourist (2010). Ambos comenzaron rodando las primeras escenas de la película con mucha química (tanto que corrió el rumor de que entre ellos pudiera haber algo más, con el consiguiente ataque de celos de sus respectivas parejas: Vanessa Paradis y Brad Pitt). Pero, nada más lejos de la realidad. Según se sucedía la grabación del filme, la simpatía entre ellos fue decayendo de manera estrepitosa. De hecho, el actor de Piratas del Caribe llegó a decir de Angelina que era una mujer nerviosa y egocéntrica. Por su parte, ella se la devolvió asegurando que su compañero prefería la fiesta al trabajo, y que no se tomaba en serio el rodaje.
Julia Roberts también se quedó a gusto una vez terminó de rodar Me gustan los líos (1994) con Nick Nolte. La pretty woman del cine contó que su compañero de reparto era muy simpático, pero también un poco (bastante) desagradable. El actor aseguró que Julia nunca había sido amable con él.
Otro ejemplo es el de Tommy Lee Jones y Jim Carrey. Y es que es de sobra conocido que los dos actores no se tragaban en Batman Forever (1995). Parece ser que este odio irracional venía del año anterior, en el que ambos actores se enfrentaron en taquilla. Dos Tontos muy Tontos (1994), protagonizada por Carrey, consiguió recaudar 247 millones de dólares, mientras que Cobb (1994) de Lee Jones sólo recibió un millón. Con esa diferencia, como para no cogerle algo de tirria al bueno de Jim.
Un no parar de desencuentros
Pero la cosa no acaba aquí ni mucho menos: George Takei y William Shatner trabajaron juntos en la saga Star Trek y no puede decirse que fueran el mejor compañero de reparto que podrían haber tenido el uno y otro: nunca se entendieron entre ellos.
Harrison Ford y Josh Hartnett, por su parte, no se dirigieron la palabra en el set de rodaje de la cinta de acción Hollywood: Departamento de Homicidios (2003).
Finalmente, se comenta que, en Annapolis (2006), James Franco y Tyrese Gibson, llevaron sus personajes hasta tal extremo que los combates de boxeo de la película terminaron siendo reales.
Porque en todos sitios cuecen habas y Hollywood, donde todo parece de color de rosa, no es una excepción en este sentido. Las enemistades y las discusiones también están a la orden del día en la meca del cine. ¡Quién lo diría!


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