Antonella Rocuzzo la lía en un hospital: “Soy la mujer de Messi, ¿me pueden atender?”

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Viernes 13 de marzo, 9:40 h. Lida, en estado de 34 semanas, coge su ticket en una sala de espera del Hospital Universitario Quirón Dexeus. Hoy tiene prueba de laboratorio y esa será una mañana intensa. La sala se abarrota de mujeres enseguida. Lida debe practicarse las analíticas correspondientes a la recta final de su embarazo y el test O’Sullivan que mide la glucosa, denominado comúnmente como ‘prueba del azúcar’. Lida no se encuentra muy bien. La calefacción, a 26 grados centígrados, no ayuda. Mientras entrega su documentación, pregunta a la señorita del mostrador si cree que falta mucho rato de espera para ser atendida. También pide el líquido que se le exige a la paciente una hora antes de la prueba. Está en ayunas, tal como es prescriptivo. “Lo siento, debe esperar su turno”.

A las 10:20 una atractiva y esbelta joven morena atraviesa la sala, acompañada de otra mujer, y se planta ante el mismo mostrador. Pantalón ajustado, bolsito de Chanel y tacón de cuña. Lida la oye. “Hola, soy Antonella, la mujer de Leo Messi”. Su acompañante refuerza ante las chicas de recepción la inmensa categoría humana de la vip. “Es la mujer de Messi”. Ambas han pronunciado la palabra mágica en Barcelona, “Messi”, y surte efecto inmediato. Ante ella se abren las aguas del Mar Rojo como le ocurrió a Moisés y es acompañada gentilmente para ser atendida. Antonella Rocuzzo está embarazada de dos meses.
Lida no da crédito. Las otras pacientes sentadas y esperando turno, tampoco. “No es la primera vez que ocurre. Llega una famosa o mujer de famoso y es atendida al instante. Estoy cansada de estas vips que entran y se van sin colas ni esperas por decir quiénes son. Yo también estoy embarazada, yo también estaba en ayunas. Y esto es un hospital, no una discoteca. Se nos quedó a todas cara de idiotas”.
Reclamaciones por trato preferencial

Lida consulta antes de tomar una decisión. Le confirman que todas las analíticas (embarazos, extracciones rutinarias, pruebas diagnósticas de todo tipo) se realizan por estricto orden de turno. Si la pareja de Messi hubiese acudido por una urgencia, no estaría ante aquel mostrador. Se trata de un evidente caso de trato preferencial. Decide entonces interponer dos reclamaciones, una ante Labco, la empresa que gestiona el laboratorio, y otra ante la propia clínica Dexeus. Vanitatis ha tenido acceso en exclusiva a ambas reclamaciones, en las que se describe con detalle lo ocurrido, además del malestar de la paciente.

En el servicio de atención al paciente, la responsable le contesta lo siguiente: “Es que ahora no tengo tiempo, entregue la queja en recepción. Pero entienda que es lógico. Un Messi no se va a esperar en la sala con el revuelo que crearía”. Lida no da crédito. Antonella Rocuzzo no es su novio ni ella causa la impresión que Penelópe Cruz. Ni siquiera en Barcelona. “Entiendo que si viene un famoso y se queda esperando en la sala puede ser incómodo. Gente que le pida fotos o autógrafos. Podría entenderlo. Pero era la novia de un futbolista a quien casi nadie reconoció”, mantiene Lida.

Un suceso habitual

Dos testigos la acompañan mientras firma su escrito de reclamación. Interpuestas ambas quejas, personal del centro sanitario le confirma a Lida de modo confidencial que no es la primera vez que ocurre. Ha habido más casos de trato preferencial de un vip. El laboratorio contesta prestamente a su reclamación. Se lamentan de lo ocurrido, le dan la razón y prometen tomar medidas.

Por el contrario, Lida asegura que la clínica no ha respondido. Lo intentamos desde Vanitatis hablando con su departamento de comunicación y la respuesta es vaga. Entre el “no podría decirle” y el “llame usted mismo a ginecología”. Una débil excusa que el recurso a la Ley de Protección de Datos trata de reforzar. No importa que el objeto de nuestra llamada sea saber si hubo discriminación sobre el resto de pacientes y no el resultado de una prueba a un particular. El amplio y difuso manto de la ley es inexpugnable.

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