6 de Agosto

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El 6 de agosto de 1825 nuestra patria logró su independencia después de 16 años de lucha sangrienta contra el Imperio Español con la cooperación de las guerrillas que no dieron tregua a las tropas españolas y gracias a esta actitud guerrera y valiente de nuestros “guerrilleros, el Gral. San Martin pudo cruzar la cordillera de los Andes para encontrarse con el libertador Bolívar en Lima.
Este día es de esencial trascendencia para todos los bolivianos donde se encuentren, porque nos permite recordar con unción patriótica, a los padres de la patria, Bolívar y Sucre, no sólo se les debe las victorias de Pichincha, Ayacucho, y Junín las que sellaron definitivamente la derrota de los españoles, si no que nos legaron una América libre e independiente.
En 1809, en el Alto Perú hoy Bolivia, se produjeron una serie de categóricos y radicales movimientos revolucionarios que buscaban sin equívocos la independencia de nuestro país.
La gesta libertaria se inicia en Chuquisaca con el primer grito libertario de charcas el 25 de mayo de 1825, luego en la ciudad de La Paz el 16 de julio del mismo año, se levanta el pueblo paceño encabezado por D. Pedro Domingo murillo, quien fue colgado por sus ideales de libertad en enero de 1810 dejando una tea encendida para toda América.
En Abril de 1825 después de la batalla de Tumusla los ejércitos victoriosos del libertados Bolívar y su Lugarteniente Antonio José de Sucre, ingresan al alto Perú, y de inmediato convocan a una Asamblea Constituyente reunidos en Chuquisaca, el 6 de agosto de 1825, quienes proclamaron la independencia de nuestro país, para constituirse en un Estado libre y soberano.
También debemos rendir nuestro homenaje de respeto y admiración a nuestros héroes como los hermanos Lanza, los esposos Padilla, Warnes, Arce, Moto Méndez y otros que dejaron sus nombres esculpidos con letras de oro en el corazón de Bolivia.
Estas líneas no pretenden ser un manual de la historia sino apenas una referencia acerca de los personajes que lucharon denodadamente para dejarnos una patria libre y soberana. Por último cabe recordar que al abandonar la presidencia de la república el 4 de julio de 1828, el Mariscal Antonio José de Sucre dejó el siguiente mensaje:
“Aun pediré un premio a la Nación y a sus administradores, el de no destruir la obra de mi creación, de conservar por entre todos los peligros la independencia de Bolivia”.
Este mensaje ha quedado como una eterna consigna para defender la integridad de nuestra patria, es por esta razón que no renunciaremos a nuestra salida al mar, por ello decimos a los cuatro vientos “QUE EL MAR NOS PERTENEC POR DERECHO, RECUPERARLO ES UN DEBER”

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