10 cosas que aprendes después de terminar con un patán

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1. Eres más fuerte de lo que crees. Cuando este tipo de hombre, no puedes imaginarte una vida diferente. Pero ahí estás, vivita y coleando. Después de superar esos meses llenos de lágrimas y kleenex, te das cuenta que la vida es mucho mejor.
2. Estar sola también es divertido. ¿Tener el control de Netflix para ti sola, decidir qué comer, a dónde irás, qué música escuchar? ¡Es lo mejor! ¿Por qué alguien estaría en una relación?
3. No puedes cambiar a la gente, y menos a los patanes. Y esta lección solo se aprende teniendo una relación con un patán. Ya deberías de saber que las reglas básicas de una relación, es que te guste la persona tal y como es, no intentar cambiarla. Por supuesto que esto va al revés, no dejes que nadie te cambie.
4. Mereces algo mucho mejor. Los patanes tienen el don especial de hacerte sentir menos. Sin embargo, tener una relación se trata de que los dos se sientan felices, si alguien no está cumpliendo su parte del trato, terminar es la opción.
5. Las banderas rojas siempre estuvieron ahí. Cuando terminas te das cuenta que todo lo malo siempre estuvo ahí, sin embargo estabas demasiado enamorada para notarlo. Ahora en tus siguientes relaciones podrás detectar esas banderas rojas con mayor facilidad y poner un alto a lo que no te gusta.
6. Lo superarás. Y aunque no lo creas, todo en esta vida se supera.
7. Escuchar a tus amigos. En esta lección tienes que ser muy prudente. Tus amigos son testigos de tu relación desde una perspectiva diferente a la tuya. Si tienes más de una opinión mala acerca de tu novio, deberías de poner atención.
8. Darte cuenta de que tus amigos son maravillosos. Cuando terminas una relación, comienzas a apreciar a tus amigos mucho más. ¿Quién más va a aguantar que no dejes de hablar de él con el rímel corrido?.
9. No todos los hombres son iguales. Después de esa horrible experiencia, conocerás a alguien nuevo, alguien que te haga sentir feliz y sea bueno contigo. Todo se supera con el tiempo.
10. No necesitas de alguien para ser feliz. ¿Y qué si nunca llega? Es la pregunta que todas nos hacemos en algún momento, pero la clave para poder tener una relación sana y amar a alguien es primero aprender a amarnos a nosotras mismas. Si tú no te amas, ¿cómo vas a amar a alguien más? ¿Cómo alguien más te va a amar?

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