Titán: así podría ser el coche eléctrico de Apple

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User friendly, simple, integrado en el ecosistema iOS y, por descontado, eléctrico. Apple sabe qué teclas tiene que pulsar para reinventar la industria. Lo hizo con la música, también con la telefonía y ahora se dispone a ampliar sus horizontes con un producto inesperado. Sí, el nuevo iPod tendrá cuatro ruedas, servirá como medio de transporte y llegará para revolucionar un nuevo mercado mientras protege el ecosistema, una auténtica gallina de los huevos de oro. Se tratará de un coche eléctrico con un nombre muy mitológico: Titán.

En los rumores que rodean a la firma se sigue siempre un patrón: primero salta la liebre y luego, con el paso de los días, la noticia pierde fuerza hasta engrosar la larga lista de las especulaciones. Pero con este iCar todo es diferente: la fuente original es The Wall Street Journal, con buenos contactos en la firma de Cupertino. La historia ha llegado con todo lujo de detalles y, lejos de perder gas, el rumor roza ya la categoría de filtración al mismo tiempo que desvela una encarnizada guerra que se libra entre bastidores con Tesla.
No hay fotos, pero el diseño del vehículo es lo que menos debería importar en este punto. Se sabe que se tratará de un monovolumen con propulsión 100% eléctrica y estará bajo el manto del mismísimo Jony Ive, el artífice detrás de productos como el iPod, iPhone y iPad y pieza clave en el arrollador éxito de los productos de la casa.
El objetivo de este iCar será ampliar el ecosistema iOS llevándolo al automóvil. En realidad, el fabricante ya apuntó maneras con CarPlay, una puerta de entrada lateral para la plataforma del iPhone en los coches, pero muy limitada a algunas marcas y, sobre todo, supeditada a la decisión final de los fabricantes de automóviles. A la firma californiana no le gusta depender de nadie, sobre todo cuando se trata de un mercado estratégico, y según el citado medio Tim Cook dio luz verde al proyecto Titán hace ya más de un año. Y lo hizo por todo lo alto.
Una fábrica secreta y un ejército de empleados
Proyectos y patentes que han quedado en nada hay cientos cuando hablamos de Apple, pero las dimensiones de Titán hacen pensar que estamos ante algo muy diferente. Según parece, la compañía ha fichado a Marc Newson, un conocido diseñador industrial y amigo personal de Ive, y bajo su tutela ha asignado “a cientos” de empleados en un proyecto que se desarrolla bajo un secreto críptico.
Este ejército de trabajadores trabaja a brazo partido en una planta muy alejada de la sede de la compañía en Cupertino, y de la que los propios empleados de la misma no tienen conocimiento. Otro dato destacable de este coche es que Apple ha dado la espalda a la industria estadounidense en busca de inspiración y ha confiado en el know-how europeo, más concienciado en la reducción de emisiones desde hace años. Así, han sido múltiples los viajes a Austria, en concreto a la sede de la ingeniería Magna, que cuenta entre sus clientes a fabricantes de prestigio como Rolls Royce, Audi o BMW, entre otros.
Lo cierto es que con este ambicioso proyecto el astuto Cook mata dos pájaros de un tiro: por un lado encuentra un enorme campo de expansión para el ecosistema iOS, que ya está agotando sus posibilidades con la saturación del mercado de los tablets y la elevada competencia en el segmento de la telefonía. Pero por otro lado, Apple devuelve la ilusión dentro de la casa esquivando una creciente fuga de talentos que buscaban la adrenalina de nuevas emociones. Y esta aventura la estaba proporcionando en gran medida Elon Musk: se rumorea que Tesla ha fichado a cerca de 150 empleados de Apple, tentados por la efervescencia de sus proyectos.
Pero es que además, quién mejor que el creador del iPod para reinventar un mercado tan estratégico como el de la automoción. Google lo está intentando, pero ya conocemos la proverbial costumbre de la marca de adelantarse con prototipos pero luego fracasar en su comercialización.
La cuestión ahora es, ¿cuándo veremos el coche de Apple si es que algún día se fabrica? Los expertos avanzan que pasarán “años” antes de poder ver alguno de estos vehículos en circulación, y no sólo por lo complejo de su desarrollo, sino por la burocracia necesaria para poner un coche en la calle. Bien pensado, puede ser el timing perfecto: el desarrollo de las baterías puede evolucionar hasta lograr autonomías mucho más razonables por un lado, y el mercado estará lo suficientemente maduro para comprar a ciegas un coche 100% eléctrico.

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