¿Eres adicto al WhatsApp? ¡Desintoxícate!

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Hace rato que no te vibra el móvil. Despliegas las notificaciones y no hay mensajes. Pasan tres minutos y repites el proceso. Y para asegurarte, acabas abriendo el WhatsApp para certificar definitivamente que no has recibido nada, ni siquiera por culpa del típico fallo de conexión que a veces hace que te lleguen varios chats de golpe. Incluso cuando vas a mirar la hora, acabas centrando tu atención en el WhatsApp, lo que te obliga a mirar una segunda vez tu Smartphone para finalmente saber qué hora era. ¿Te suena esta situación? Pues ten cuidado, quizás seas un adicto a este programa.
Como podrás imaginar, en los últimos años se han publicado varios estudios que ponían especial atención a este servicio de mensajería instantánea debido al cambio de roles y actitudes sociales a raíz de su llegada. El crítico ‘en línea’, la última hora de conexión y el reciente y polémico doble check azul han logrado desquiciar a muchas personas por el simple hecho de haberse sentido desatendidas. Es más, una investigación de la CyberPsychology and behaviour Journal recogió hace unos meses que hasta 28 millones de parejas habían acabado como el Rosario de la Aurora por el fenómeno de las aplicaciones de texto, entre las que destacaba precisamente WhatsApp, porque se había convertido para muchos en una herramienta de control.
Y tan lejos ha llegado el asunto que aplicaciones de esta naturaleza ha logrado generar el síndrome de ‘vibración fantasma’. ¿A que la has sentido alguna vez? La Universidad de Worcester (Inglaterra), en uno de sus estudios presentados en la Sociedad Británica de Psicología, recogía que a veces es tal la expectativa de recibir un mensaje o incluso la obsesión de comprobar el teléfono, que nuestra propia mente es capaz de hacernos creer algo que no ha ocurrido.
Bien, llegados a este punto y partiendo de la base de que seguramente habrás vivido alguna situación similar, es momento de actuar. He aquí algunos consejos para combatir la adicción a esta inofensiva en su concepción pero letal aplicación.
1. Pon límites horarios. Es un ejercicio de autosuperación y requiere de mucha voluntad, pero es necesario que emplees el tiempo que te pasas chequeando el WhatsApp realizando otra actividad, ya sea saliendo a correr, trabajando tus músculos en el gimnasio con ejercicios de nuestro Centro de Entrenamiento o incluso tirando del típico cóctel explosivo como puede ser el ‘peli-sofá-manta’.
2. En relación al punto anterior, desconecta el móvil o ponlo en avión de vez en cuando para evadirte. O hasta déjatelo en casa algún día. Te sentirás menos atado, más libre. ¿Te atreves?
3. Elimina la hora de conexión y desactiva el doble check azul. De esta forma, no sentirás la presión de tener que contestar por el simple hecho de que las otras personas interpreten que has leído su mensaje pero que no has contestado. Mantén tu privacidad, no se la regales al resto del mundo.
4. Silencia algunos grupos. En ocasiones, los miembros de algunos grupos no dejan de enviar fotos o mensajes que podrías obviar sin ningún problema. Hoy en día, son tantos los grupos que a la mínima se recibe un mensaje, así que siléncialos de vez en cuando para abrir el programa muchas menos veces a lo largo del día.
5. Si tu adicción ya es profunda y eres consciente de ello, echa mano de aplicaciones externas como Faceup o incluso Moment. Son programas que pueden ayudarte a desintoxicarte, ya que recogen estadísticas del tiempo total que sumas utilizando WhatsApp y demás para que seas consciente del tiempo que pierdes y para que reduzcas su consumo. De hecho, con estas apps podrás hasta fijar tu propio límite.
Así pues, lo que es evidente es que el WhatsApp engancha tanto como cualquier otra droga. Ahora te toca hacer un ejercicio de reflexión y preguntarte si realmente eres adicto al WhatsApp. Si es así, rétate a ti mismo y intenta cortar por lo sano.

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