El extraño caso de Luis Suárez

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“Lo podían haber sancionado y que lo echaran de la cancha, pero, ¿cómo le van a prohibir que vaya a la tribuna, estar con los compañeros o ir a un partido? ¡Eso es fascista! Están locos si creen que eso hace justicia. Deportivamente metió la pata y había que castigarlo, pero que no se metan con eso”,  decía José Mujica, en aquel momento presidente uruguayo, en defensa de Luis Suárez. 
Sí, el mordisco a Chiellini había llegado muy lejos. 
Pero para entender lo que pasó en Brasil 2014, y saber si puede volver a ocurrir hay que viajar varios años atrás. 
Como delantero del Ajax en el año 2010, empezabamos a conocer la extraña “adicción” del uruguayo para morder rivales. El 20 de noviembre de ese año mordió en el cuello a Bakkal, futbolista del PSV. Aquel día, el árbitro no lo expulsó, pero su club lo sancionó con dos fechas, y una multa económica, antes incluso de que la Federación Holandesa, lo suspendiese por siete partidos. 
Mientras cumplía la sanción, el Liverpool se interesó en él, y cerró su traspaso por 26,5 millones de euros.  Nuevo país, nuevo club, nuevo hogar, pero ¿mismos probelmas?. 
En principio tenemos que decir que los inconvenientes no fueron los mismos. En octubre del 2011, luego del clásico Liverpool-Manchester United, el senegalés Patrice Evra denunció que Suárez lo había atacado con insultos racistas en reiteradas oportunidades. 
La polémica se encendió en todo Inglaterra, y el mismo Suárez eligió Twiitter para expresarse: “Enojado por las acusaciones de racismo. Solo puedo decir que siempre he respetado y respeto a todo el mundo. Todos somos iguales. Entró al campo con la máxima ilusión de un niño que disfruta con lo que hace, no para crear conflictos”.
Pero la FA no le creyó, y luego de las audiencias lo suspendió por 8 partidos, y le aplicó una multa de 40.000 libras. En el Liverpool le creían a su jugador, y desconfiaban de Evra.
Al año siguiente, el Liverpool y el United se volvían a ver las caras. Suárez y Evra, también. Ese día, el uruguayo eligió no saludar al senegalés en el clásico protocolo que se realiza antes de los partidos, lo que entre otras cosas, llevó a que Ferguson dijese: “Suárez es una vergüenza para el club de fútbol de Liverpool.”
Llegó el año 2013, y nuevos problemas para el charrúa. En abril, cuando el Liverpool enfrentaba al Chelsea, mordió a Ivanovic  y fue sancionado por 10 partidos. Todos se preguntaban, ¿qué le pasa a Luis Suarez?. 
El año pasado, el capitulo Suarez se desarrolló en el lugar menos pensado, el Mundial de Brasil 2014. La sanción fue ejemplar, para algunos exagerada, para otras categórica. Varios meses de suspensión, y prohibiciones de todo tipo. 
“Por lo que vi en el video, Suárez desquitó su frustración y su enojo en Chiellini porque le bloqueó el acceso a la pelota mordiéndolo de forma reactiva e impulsiva”, dijo Eva Kimonis, profesora de la Escuela de Psicología de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia.
Mientras que, Corinne Reid, de la Escuela de Psicología y Ciencia del Ejercicio en la Universidad de Murdoch, en Australia, alertó: “Sería importante revisar si él cree que su comportamiento se justifica o si es aceptable”, porque, “si así es, y si esa opinión tiene respaldo, pasivo o activo, por parte de sus compañeros de equipo o los entrenadores, entonces un cambio es poco probable”.
Entonces, si en el Liverpool lo apoyaron, sí los compañeros uruguayos también salieron a defenderlo, estamos obligados a preguntarnos ¿volverá a morder Luis Suárez?. 
En caso que la FIFA lo indulte, ¿tendremos una nueva victima del delantero charrúa?. 
Ojalá que no, pero los antecedentes nos obligan a estar alertas.

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